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No persigo la virtud, el dinero, la fama
[si acaso lo haga mi hijo
Tan solo arrancar de mi cabeza este pájaro carpintero,
que me seca los sesos como al Hidalgo de la Mancha.
(y dejarle volar en su bandada)
No recuerdo aquel aire que un día me fue dado,
ni la luz que vio nacer terrible dinastía.
Al alba el rayo es naranja, Venus brilla y tu espejo se apaga,
Las líneas borrosas de aquel poemario sin acabar se hunden en la sombra.
El grafito roto, un vaso en el que hubo whisky,
(me aferro al silencio del domingo)
Sonríes dormida,
aun sin poesía,
(el microondas revela que está listo el desayuno)
Pero él sigue incesante a quince picotazos por segundo.

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